viernes, 30 de enero de 2009

Introducción

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Yo no he escrito estas palabras. Yo no he sido el autor de estos renglones, de este juego de líneas que significan tanto
Han sido numerosas voces, algunas apenas escuchadas, el leve eco de un susurro en un lugar incierto, por alguien que no sé quien era o que nunca llegó a ser.
Unas fueron encontradas en un rincón insólito, bajo la formas de líneas borrosas de un pedazo de papel mojado y sucio de barro en la Avenida General Paz.
Otras las logré entrever dibujadas con disimulo (acaso por su importancia) en ciertas formas del tronco de unos árboles; o en el orden geométricamente aleatorio de unas piedras inquietas en una plaza de Córdoba.
Otras las escuché de las plantas.
Unas salieron de la boca de mi madre un día que me miraba y sonreía; y de sus ojos caían lágrimas
Otras las escuché imaginando; otras las leí de Jack London o de Bukowski.
Otras no las dije nunca, las retuve como un amargo tesoro, pero siempre, cada día vienen a mi mente y me recuerdan que ahí están.
Otras las dije yo, las grité con toda mi fuerza mientras mi garganta ardía...pero tampoco eran mías
He decidido darme cuenta que no estoy para escribir este texto.
Me he compelido a soltar estas palabras, a liberarlas de su única limitación: de mi coherencia, de mi ilusión, de mi deseo, de mi presencia.



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lunes, 5 de enero de 2009

El ritmo en que me amas

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Voy a escribir. Me freno. Vuelvo, y vuelvo a frenarme.

Es que es tanta sensación, tanta emoción que tengo miedo de romperlo todo. Romper el marco de entendimiento que posibilita encontrar figuras en este mapa de delirio, en esta ingravidez absoluta donde todo flota incandescente sin centro ni órbita.

Es que me salgo. Es que planeo indefinidamente en un cielo demasiado limpio, demasiado abierto.
Es que me sobrepasa tratar de contenerte en unas palabras, de atrapar algo de tu belleza con las pinzas de esta segmentación caótica.

Es que todo, todo tan de a poco y tan repentinamente, es tan intenso que no puedo figurarlo.



Y todas las formas devienen resonancias de este misterio sin origen ni destino.
Y todos los colores devienen reflejos de tus cabellos dorados.
Todos los sabores devienen recuerdo de tu piel.
Todos los sentidos devienen cuerpo del fino equilibrio con el que te paras, del suave ritmo en que me amas.

Todas las emociones se hacen estómago de esta cascada de luz hacia el cielo.



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domingo, 28 de diciembre de 2008

Río de deseo (mas allá de mí)

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Quiero tener un hijo
No es para mí, todo lo contrario, absolutamente lo contrario.

Siento que todo me empuja, todo esto que estoy sintiendo y pensando. Todo esto que esta saliendo a través de mi me lleva.
Siento un río de millones de años, un mar de olas colosales levantándose en el último instante de equilibrio, justo antes de comenzar a caer para romper sobre mi pecho. Siento la fuerza de la eternidad que me empuja y que ya no puedo contener.

Me obliga la historia de millones de siglos unidos por el deseo. Me obliga la visión enigmática del espacio entre-dos de los que nacen los imposibles, inmenso enigma del infinito que vence mis espaldas de ser pensante.

La historia de todo lo sucedido y de lo que vendrá me dice, me hace dar cuenta, que sólo soy un paso, un minúsculo fragmento de una gigantesca materia que me compone y quiere continuar.
Más allá de mí.
Aunque toda mi mente se piense, aunque todos mis cálculos lo descarten, aunque mi razón se revele, se mofe, se indigne y se enoje, temerosa.

Quiero tener un hijo.
Lo quiero desde adentro, desde lo más profundo de mi extensa superficie, desde mis millones de perspectivas encontradas.

Esta vez, esta única vez, todo.
Todo junto. Todo unido.

Para vos.




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viernes, 26 de diciembre de 2008

Entre-dos.

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Ayer me suicidé.
Fue uno de estos momentos de nada. Estos lapsos entre dos objetivos. Esos lapsos entre-dos en que nos damos cuenta que la vida carece de sentido o, lo que es mucho peor, que detrás de ese sentido que día a día nos esforzamos en construir y mantener, no hay nada.
Momento en que nuestros más anhelados fines se revelan como meras distracciones. Tan iguales unas a otras... tan equivalentes todos ellas a la nada...
Fue en uno de estos momentos que me suicidé. Y no elegí particularmente un lugar ni una forma especial. Fue sólo dejarse caer. Ni siquiera una elección, sólo un dejar ser lo inevitable, dejar de retrasar la muerte.
Ahora, desde este lugar que no puedo confiarles porque no podrían (ni deberían) comprender, me pregunto seriamente cómo es que no todos se dejan caer al vacío, cómo el primer acto inaugural de la conciencia no es el suicidio. ¿Acaso es la necedad de pensarse inmortales?, ¿acaso es la última esperanza de ser los únicos sobrevivientes a la vida?
No, en el fondo todos lo saben, todos lo sabemos. Es simplemente un movimiento que comenzó hace mucho tiempo, una cadena casi infinita de movimientos que tememos profundamente detener porque, (con toda razón) no sentimos nuestra.
Y fue eso lo que me motivo mayormente a suicidarme, el deseo de hacer mío, por vez primera, algo de lo que toda mi vida había sentido temor. Algo con lo cual sólo negándome a ser yo podía entrar en contacto.

Algo para lo cual debía colocarme sutilmente aquí.

En un entre-dos.





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sábado, 20 de diciembre de 2008

Miles de años








Quedé atrapado en esa imagen.


No recuerdo bien cuando, ni tampoco cómo comenzó este hechizo.




Sólo se que ahora estoy aquí, enfrentado a una abstracción hipnótica que me seduce mas allá de cualquier criterio, mas allá de cualquier ultimo recaudo de la razón.
Aquí, en esta superficie plana de horizonte abierto, sólo veo sus ojos, sólo veo su boca.
Sólo me dejo encantar por la belleza de esa conjunción precisa y luminosa en que resulta su sonrisa; por el delicado encanto de sus gestos, tan adecuado a mi gusto que es como si las lluvias de miles de años hubieran grabado en mi materia el detalle de su rostro.

Quedé atrapado en esa imagen. Ahora, tras el paso de miles de años, entiendo. Entiendo que mi destino estaba dibujado sobre las delicadas líneas de esos ojos, sobre la tersa superficie de esa piel; sobre las suaves, deliciosas, cadencias de sus relieves.

Ahora, tras el paso de millones de años, entiendo mi parte, mi único motivo, provocar la unión entre el infinito y ese gesto de belleza.




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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Instantánea de un armónico

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Adquirí mi consciencia volando.

No recuerdo exactamente cuando fue, a partir de qué momento. Los recuerdos aparecen borrosos y confusos. Solo sé, tengo la certeza, de que ahora soy consciente, a mitad de este vuelo loco, desplegando mis alas en este vuelo totalmente incierto y libre de destino.

Quizás la primera sensación que tuve fue en mi estómago; una multitud de sensaciones que adivino tan complejas y diversas como este mundo que se despliega ante mis ojos. Sensaciones tan intensas que es como si cientos de centros de energía incandescieran en mi interior.

Tengo una compleja sensación de plenitud que abarca todas las emociones posibles, miedo, alegría extrema, odio y rabia, felicidad, amor, esperanza y una profunda, infinitamente extensa, contemplación de lo existente.

Adquirí conciencia en este vuelo loco, a punto de rozar con mi nariz otro punto de consistencia, en ese preciso momento en que algo, algo que solo podría definir como una multiplicidad de sensaciones en mi estómago, produjo un tono luminoso de armonía.


























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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Infinita maquinaria de reloj



















Cuando más penetras en el mundo del teonanáctl,
más cosas se ven
y miras nuestro pasado y nuestro futuro como una sola cosa
que ya se llevó a cabo, que ya sucedió.

Veo caballos robados
y ciudades enterradas cuya existencia es desconocida
y que están a punto de salir a la luz.

Veo y sé millones de cosas.
Conozco y veo a Dios;
un inmenso reloj que palpita,
esferas que giran alrededor y adentro de las estrellas,
la tierra,
el universo entero,
el día y la noche,
el llanto y la sonrisa, la felicidad y el dolor.

El que conoce hasta su fin el secreto del teonanáctl puede ver esa infinita maquinaria de reloj.


María Sabina


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Psiconautica 9 Floripondio II (continuación)










Continúa nuestro personaje (yo hace 10 años) su viaje interdimensional por un parque (Ciudad Universitaria) de Córdoba. El título "Corte" significa cortes en mi memoria y conciencia y pasos instantáneos a otra situación.
Aproximadamente 3 am




El espíritu de las plantas



A medida que me fui internando en Barrio Jardín y en la experiencia de floripondio los recuerdos de la misma se hacen más débiles, confusos y segmentados.
Recuerdo caminar por el barrio pensando en las cosas que allí sucedían, historias mínimas de otros tiempos que nadie nunca había recogido y comentado, sucesos olvidados; sensaciones ocurridas en esos jardines, resonando en el espacio de esas calles y patios.


Corte.

Camino hacia Ciudad Universitaria, me dirijo a un enorme descampado.
Camino con cierta dificultad. Me cuesta coordinar mis movimientos, sobre todo mi pierna izquierda que no puedo mover con normalidad.
A la vista de cualquiera debía parecer una persona con problemas motrices. (y mentales, claro)
En ese momento aparece mi amigo de la infancia Guillermo acompañándome en el paseo. Mientras hablaba conmigo se adelanta (él podía caminar bien) y se esconde detrás del tronco de un árbol. Le digo “dale, sigamos caminando” y cuando voy a buscarlo detrás del tronco…no había nadie.
Esto me sorprendió grandemente y me hizo gracia, recordé que había tomado floripondio y que este extraño suceso debía estar relacionado.
Mi amigo Guillermo era tan real como la calle, o el teclado donde escribo esto ahora. Absolutamente indiferenciable de la realidad.


Corte.

Estoy en el medio de un bosque oscuro, rodeado de árboles, quieto en la oscuridad.
De repente (se me eriza la piel cuando lo recuerdo), veo acercarse un grupo de mujeres.
Largas, extremadamente altas, oscuras.
Vienen hacia mí. Se acercan y me rodean.
Medían 4 o 5 metros y tenían unos brazos largos y extendidos. Sus cabellos eran negros, sus caras eran difíciles de diferenciar entre sus formas. Sus movimientos eran suaves y ondulantes. Gigantescas y elegantes.
Si bien la situación era un tanto atemorizante no tenía miedo en absoluto. Eran presencias conocidas, aunque también había en su actitud algo intimidante. Inspiraban sumo respeto.
Las mujeres comenzaron a moverse a mi alrededor. Se acercaron a los árboles. Eran tan altas como ellos.
Una de ellas se abrazo a un árbol, acomodando sus largos brazos entre las ramas y en un movimiento mágico y repentino...se fundió con él.
Todas hicieron lo mismo.
Ahí comprendí lo que me querían enseñar.
Eran los espíritus de los árboles.


Corte

Camino al costado de una calle de la Ciudad Universitaria. Hay un enrejado metálico y enredaderas a lo largo, trepadas a la reja.
También hay árboles.


Corte

Su cara es una conjunción de elementos vegetales fractalmente agrupados.
Me habla, ¡que alegría de estar escuchando lo que una planta tiene que decir! Yo estoy tan adentro como afuera de esa situación, solo el de adentro comprende y recuerda, el otro mira y disfruta.
¡Todas hablan! toda la inmensa hilera de enredaderas y árboles hablan. No todos quieren comunicarse. Con algunos tengo simpatía, con otros, indiferencia.


Corte



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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Psiconautica 9 Floripondio (Brugmansia arbórea var suaveloens)





FLORIPONDIO



Sustancia: Brugmansia arbórea. Var Suaveloens
Cantidad: Decocción de aproximadamente 12 flores
Julio de 1998




Esta fue mi primera experiencia con el Floripondio (Brugmansia Arbórea)
Era una noche de invierno en Córdoba (Argentina).
Estaba con unos amigos, uno de los cuales nos comentó que había un floripondio en el patio del vecino y sugirió tomar un té. Los 5 dijimos estar interesados y fuimos a recoger las flores.
La planta era gigantesca, con unos 5 metros de ancho, 4 de alto y repleta de bellísimas flores blancas.
Hicimos un preparado hirviendo unas 20 flores durante 2 horas aprox.

Lista la preparación, todos empezaron a echarse atrás y nadie se animaba a tomarlo.
A mi me parecía muy interesante y decidí probarlo sin saber exactamente que esperar de la experiencia.
Comencé a tomar el té y bebí ¾ de taza que equivalían a aproximadamente unas 10 o 12 flores. (Luego sabría que eran aproximadamente 3 o 4 dosis).
Cuando lo terminé mis compañeros decidieron irse a casa. Eran aproximadamente las 24hs.
En ese momento la sustancia comenzó a hacer su efecto. Los primeros síntomas consistían en un malestar similar al estado pre gripal. Un dolor o incomodidad en la piel, falta de fuerza y luego una extrema sequedad en la garganta que me hacía dificultoso tragar hasta mi propia saliva.
Me llevaron en auto hasta mi casa y me quedé solo buscando las llaves para entrar.


Paseo onírico por Barrio Jardín


La fachada de mi casa era irreconocible. Estaba tan estirada hacia los costados que no podía estar seguro que fuera efectivamente mi casa. Parecía tener 30 metros de ancho cuando en mi percepción habitual medía 5 o 6.
Convencido de la imposibilidad de saber si era o no mi casa (y ante la duda de entrar en la casa de otra persona), decidí dar un paseo por el barrio.
O eso me proponía hacer, dado que el barrio ya no era el mismo de siempre.
Debo decir que las formas de las casas, la calle, las veredas no habían cambiado tanto; eran más bien los nuevos vecinos que paseaban por la calle lo que se alejaba en mucho a una situación normal.
Seres de diferentes tamaños, formas, colores y consistencias deambulaban tal como yo en un paseo onírico por Barrio Jardín (El nombre “real” del barrio donde vivía y que recibe ese nombre por que todas las casas tienen jardines)
Seres principalmente compuestos de estas pelusillas blancas. Finos hilos que unían pequeños círculos o gotas de agua, con pequeñas antenas transparentes y suaves movimientos ondulantes.
Estos seres se hallaban por todas partes, en el suelo, en las rejas de las casas, en los árboles, colgando de los tendidos eléctricos y postes.
Yo los miraba fascinados. Los cogía con mis manos y estudiaba sus movimientos.
Mi sensación no era tanto la sorpresa de ver algo inédito como la de no haberme dado cuenta antes que ellos estaban allí, conviviendo con nosotros simultáneamente en mundos superpuestos.
Recuerdo vagamente pasar un tiempo observando su increíble variedad, maravillado de sus presencias. Era como haber abierto los ojos a algo que siempre estaba allí, estos seres que se superponían a nuestra realidad. Pequeños fantasmas intangibles.
Sumergido en este mundo infinito, atravesado por la sensación de viaje interdimensional, fui lentamente adentrándome en un campo de experiencia que mi memoria no puede integrar.
A partir de la 1 ½ hora o 2 de ingestión (2 am) solo tengo recuerdos esporádicos. Imágenes, flashes de memoria. Mirar fascinado estas existencias novedosas. Hablar y comunicarme con plantas. Enredaderas, árboles, flores.
Esta amnesia parcial abarca toda la noche. Los recuerdos que tengo consisten en capítulos separados de un viaje interdimensional. Con sus propios ambientes, temáticas y protagonistas, quizás el mas cambiante yo mismo. (¿yo? ¿mismo?).


Fragmento de Brugmansia: llave infinita de universos superpuestos

Nota al lector
El floripondio y la solanáceas en general (daturas, mandrágora, belladona, beleño, tabaco) son plantas con las que debemos tener especial precaución, la sobredosis mortal se halla peligrosamente cerca de la dosis media activa. Durante sus efectos podemos olvidar fácilmente que estamos colocados. Es muy recomendable tener un guía y compañero de viaje que nos cuide.
Ver en: www.erowid.org

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martes, 14 de octubre de 2008

Carta perdida

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"(...)amamos la vida no porque estemos habituados a vivir, sino porque estamos habituados a amar. " Nietzsche




El final de un amor
no consiste en el día en que dejamos de vernos
en el momento consensuado en el que dejamos atrás los encuentros
ni en el lapso angustiante en que nos atrapa la nostalgia

El final de un amor
no es señalable por la llegada de otro
ni siquiera por un momento de odio
y de certeza de no retorno

El final de un amor no es delimitable
no se puede ubicar en un día
en unos años
ni en un suceso


El final de un amor no existe
porque el amor es una vivencia de intensidad
una experiencia de extensión indefinida
que nos puede volver a alcanzar

cualquier día
cualquier instante impensado

cuando creemos que todo ha terminado


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sábado, 4 de octubre de 2008

Los besos de Anja

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Tus besos son música
finos armónicos que resuenan en los pliegues de mis labios
suave composición de la vibración conjunta de nuestras pupilas
Calor que abrasa y funde nuestras pieles en una superficie indiscernible

Tus besos son claves
Jeroglíficos imposibles que me transportan a un tiempo en que fui niño
sutiles formas que abren la dimensión de lo infinito
entre los rayos del sol

Tus besos me arrojan
No me dejan opción alguna más que lanzarme
salvar la distancia de este salto imposible,
de este abismo entre los espacios de tu presencia.

Y no quedan más hechizos que tus encantos.

Soy libre para volver a volar.


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sábado, 27 de septiembre de 2008

Psiconautica 8. Amanita Muscaria





Este informe-relato está compuesto por 2 experiencias diferentes: la segunda y tercera ocasión que tomé Amanita muscaria. Las referencias a "Alicia" son acerca de "Alicia en el país de las maravillas"
La dosificación de la Amanita Muscaria cambia drásticamente de un espécimen a otro.

Ver: www.erowid.org


AMANITA 2 da ocasión.


23:15 hs Primero 2 cabezas pequeñas,
los 5min lo siento en el estomago.
24 hs han pasado 45 min y sentimos el colocón. Se manifiesta como un “vértigo”. Pasan 20 minutos más y se ha estabilizado.
24:30 hs esperamos media hora y deducimos que no va a subir mucho más.
Tomo ½ cabeza mas y a los 20 min otra ½.
Luego de la primera ½ , a los 5 min siento una subida del colocón.
1:00hs A los 30 min como otra ½. Han pasado 2hs de la primera toma y he tomado 3 1/2 cabezas desde el principio.

Ya no vuelo a tomar. El gusto del muscimol me satura, es como eléctrico.
El colocón no es fácilmente perceptible (quizás porque aun no lo conozco del todo?). Hay una gran capacidad auditiva, una percepción muy amplia de todo el rango auditivo (bajos, medios y agudos)
La percepción visual se altera de una forma no muy evidente, no definida. Como un distanciamiento de la mirada. Si jugáramos a que es posible diferenciar la mirada (estímulo lumínico-cadena electro química del potencial viajando por la neurona hasta el centro de la) interpretación de lo visto, diría que sus efectos son en esta ultima instancia (interpretación del estimulo), imaginario mas que mecánico-eléctrico. Un distanciamiento secundario. Casi en un plano simbólico de la percepción visual, pero imaginario.
Es como poder dormir despierto, imaginar dormido, una energía muy fuerte recorre mi cuerpo, me siento muy fuerte, activado
Un placer intenso recorre mi cuerpo.
Si hablamos con mi compañera se corta el colocón pero al estar callado siento como me sumerjo en el estado, semi onírico, semi imaginativo. Semi voluntario, semi involuntario
Notamos que hay que concentrarse para entrar en el estado
4 hs. Me acuesto en la alfombra, hecho un bollito como un gato (Alicia no estaba con un gato?), dormilón y calentito. voy entrando lentamente en el colocón de Alicia.
Me quedo dormido, no sé que he soñado, pero si siento haber estado como en historias parecidas a las del floripondio.
Me despierto y veo que mi compañera come, tengo hambre y como yo también.
Los efectos no sobrepasan este punto, he ido un poco mas allá de la primera vez. Proporcional a lo que ingerí.
Me voy a dormir definitivamente.
Duermo bien y despierto muy bien, totalmente despejado.

Comentarios

Para entrar en el efecto completamente debería comer 3 setas juntas, hasta 5 o 6 no serian demasiado, creo.
Energizantes y oníricas, placenteras y lúdicas. No tan introspectivas. Sexuales.
Ampliare luego de otra experiencia.

AMANITA 3 prueba

Esta vez comimos unas 4 o 5 setas de mediano tamaño. Todas seguidas en menos de 20 minutos.
Salimos a caminar.
Las Primeras sensaciones se dan a los 35mnts aproximadamente.
La Amanita me proporciona una sensación de atracción por la gente. Me llaman mucho la atención.
A la 1h y media siento una energía muy poderosa en el cuerpo. Alternativamente se transforma en energía sexual, (si me concentro en la sexualidad).
Mentalmente no es fácil de conceptualizar. La energía carga ideas, imágenes.
Pequeños shocks eléctricos cambian drásticamente las perspectivas. Estos shocks son tanto mentales como físicos.
Caminamos energizados, yo por momentos, muy excitado. Poderoso
La gente es muy interesante.
Decidimos volver a casa. Empezamos a cansarnos en el camino, la energía deja paso a un sueño tan poderoso como la anterior excitación, Mi compañera se queda dormida caminando. Yo resisto por necesidad de llegar a casa.
Llegamos finalmente y nos vamos a acostar. Ella se duerme profundamente. Yo, en cambio, comienzo a despertarme y energizarme otra vez. Me comienzo a excitar.
Mi polla se pone durísima. Mi compañera está dormida, la intento despertar y no responde.
Me surge la idea de cojerla de todas maneras, así, dormida, como a Alicia.
Está de costado. La idea de cojerla sin su consentimiento me excita tremendamente. Yo estoy en un estado semi onírico, lo único que me mantiene despierto, que se mantiene despierto es mi polla terriblemente dura, irremediablemente encendida.
La tarea es complicada....
Ella se despierta un poquito, sólo como para darse cuenta que la estoy follando y se vuelve a dormir.

Mi amor duerme un sueño de placer. Sueña que la follo, que la follan ricamente.
Ya estoy entero dentro suyo y me voy a correr. Voy a hacer una marea, un mar de gigantescas olas de placer desbordando todo continente.


En la mayor profundidad, más allá de todo espacio sólo queda un pequeño punto, un pequeño y rojo circulo de Amanita que me mira y se sonríe.





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martes, 2 de septiembre de 2008

De repente

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De repente me di cuenta.
Todo estaba revuelto, y desordenado. La habitación parecía haber sido vaciada. Lo que yo pensaba que eran los objetos de mi hogar eran meros sustitutos de colores similares.
En realidad el parecido era muy burdo, no entiendo ni siquiera como pude haber sido tan toscamente engañado. Debí haber estado hipnotizado.
Ahora mi mirada se paseaba por los estantes vacíos, por las superficies revueltas de las estanterías, por el suelo donde quedaban sólo las cosas sin importancia.
Una caja de cartón estaba en el lugar del televisor. La nevera era un cajón de madera de verdulería. Donde había sillones quedaban solo dos cojines viejos y manchados de vino. Los que yo creía mis libros eran papeles amontonados y diarios viejos apilados. En mi cuarto no había cama, sólo una manta estirada en el piso.
¿Cuánto tiempo habría estado viviendo así? ¿Desde cuándo estaba viviendo en esta especie de sueño hipnótico? ¿Días?¿meses?¿quizás años?
Pero lo más importante: ¿Quién me había hipnotizado? ¿Por qué razón?¿Con qué objetivo?
Mi cabeza daba vueltas. Todo. TODO se deshacía, nada tenía ninguna familiaridad. Cada pequeño hábito y objeto al que quería recurrir para refugiarme de este caos, de esta gigantesca farsa desmontada, era una nueva sorpresa. No había en mi casa ningún elemento regular. Ningún espacio que se correspondiera con lo que yo pensaba que era mi vida hasta esta mañana, antes de despertarme.
Era terrible, mi piel se erizaba de vértigo. Se abría un abismo de incertidumbre absoluta: ¿hasta dónde llegaba esta farsa, hasta dónde llegaba el engaño? Sentí que mi estómago estaba a punto de escupir mi última comida. ¿Qué habría comido? Yo pensaba que un poco de carne y patatas. ¿Qué habría sido EN REALIDAD?
No pude más, mis ojos no podían refugiarse en un sólo lugar que no me lanzara a la incertidumbre más absoluta. Fugándose una y otra vez de una visión terrible para caer nuevamente en otra.
Sentí una arcada de vómito inminente y corrí tambaleante hacia el lavabo. En el camino tropecé con botellas, cajas de cartón y pedazos de hierro irreconocibles. Vomité arrodillado junto al váter. Pedazos informes y líquidos ácidos. Vomité una y otra vez. Mientras lo hacía pensaba en mi vida, en la que yo creía mi vida: mis proyectos, la gente que conocía. ¿Los habría conocido realmente? ¿Habría salido alguna vez de este piso-basurero? ¿Mi familia sería igualmente irreal? ¿Hasta dónde?¿HASTA DÓNDE LLEGABA ESTE ENGAÑO?
Me incorporé, sequé mi boca con mi brazo y me dirigí a lavarme un poco.
Me acerqué a la pileta del baño. Cargué un poco de agua marrón y sucia y me mojé la cara. El mismo tacto de mi piel me era extraño. Suspiré totalmente agotado, totalmente entregado a un vértigo terrible de irrealidad cuando levanté la vista y me vi en el espejo o...mejor dicho.... LE VÍ.


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lunes, 1 de septiembre de 2008

Los lobos del pequeño Hans

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El pequeño Hans tiene una manada de lobos en la cabeza.
Una jauría salvaje.
Aúllan, enseñan los dientes y sus ojos terribles en la oscuridad completa.

Los lobos del pequeño Hans emigran.
Trazan líneas impredecibles por las estepas de su cabeza.
Se ubican en sus lóbulos y planifican detalladamente la próxima cacería.
Se distribuyen de forma errática en su cerebro interno y coordinan movimientos expansivos de multiplicación indefinida.

Los lobos del pequeño Hans se agrupan.
Se excitan con sus alientos cálidos y olores penetrantes.
Los lobos follan. Se trenzan en movimientos orgiásticos de manada indiscernible.
Acaban, explotan y se deshacen en orgasmos eléctricos de vía láctea.

Los lobos del pequeño Hans cazan.
Acechan sus presas en la oscuridad y asesinan.
Desgarran. Hunden, clavan sus colmillos en la carne roja.
Saborean el gusto a eternidad de cada gota de sangre en sus finas lenguas.

El pequeño Hans tiene una manda de lobos en su cabeza.
Su madre lo mira.
Mira sus ojos absortos y le pregunta:
¿Que tiene mi niño en su cabeza?


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miércoles, 27 de agosto de 2008

La eternidad de este instante



Vuelvo sobre una idea. Sobre un concepto que me apasiona y me seduce: la eternidad de este instante.

Los mayas decían “el tiempo es arte”. ¿Qué implicaciones tiene esa afirmación? ¿Esa actitud? Que el tiempo es un objeto de contemplación y belleza; pero también, y sobre todo, que el tiempo es el resultado de una actividad, un objeto de creación.

El tiempo es un resultado de una actividad sobre nuestra sensibilidad Sensibilidad en la medida en que consiste en una percepción de los movimientos y, por otra parte, actividad en la medida en que es un resultado de nuestra imaginación: una segmentación del caos que permite efectuar atribuciones de cambios y constancias.

Una dirección del arte sobre el tiempo es la expansión de esa sensibilidad. La aceleración de nuestras percepciones. La descomposición infinita de los núcleos de la percepción en componentes inagotables. Pero este movimiento no sólo marca un cambio de velocidad sino que nos permite visualizar un absoluto de discontinuidad e inconmensurabilidad temporal que se estira indefinidamente. Y si algo necesita una atribución de tiempo es la posibilidad de efectuar medidas: segmentos comparables. El cambio de perspectiva, entonces, nos lanza a algo más que una nueva perspectiva: nos lanza a un flujo donde el tiempo no existe porque no hay con qué medirlo.

El Nierika era esta puerta. Entrada a un lugar no espacial, un no-tiempo donde todo existe simultáneamente.


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Me paro sobre un punto infinitamente divisible que no es nada mas que mi propia certeza, mi propia consistencia como ser pensante.

Aquí, allí; ubicado sobre este escenario de la mente, veo como toda percepción esta compuesta, no hay núcleo, no hay lumen ni átomo y la única forma de hacer medida es petrificarme sobre una emoción, sobre otra idea que en este momento me es extraña.

Este instante florece y se expande. Me arrastra, tiene un efecto sobre mí: me descompone y multiplica tanto como lo veo fragmentarse.

Las velocidades se deshacen: ¿se aceleran? ¿enlentecen? ¿Cómo medir cuando ya no hay regla? ¿Cuando la norma es lo que se escapa y todo atributo se deshace en un devenir inasignable?

La eternidad de este instante es un hueco en toda consistencia. Una trans-dimensión de toda asignatura, de toda atribución de continuidad. La eternidad de este instante abre un acontecimiento que tiende un puente al infinito. Sensación de perspectiva que no se detiene, que atraviesa bloques de velocidades que coexisten. La eternidad de este instante traza un tiempo de pura sensación, un tiempo absolutamente relativo que absorbe todo movimiento.

La eternidad de este instante es infinita. Un suceso sin comienzo que hunde (y pierde) su principio en un indefinible. No hay historia en la eternidad de este instante, no más que como vanos intentos de detener el movimiento. De petrificar la percepción. De hacerla representación y reintegrarlo todo a mi persona.

Y aquí, allí ya no estoy más que como un diminuto componente de la inmensidad: otro universo de sensación que espera en la eternidad de su propio instante.