lunes, 26 de mayo de 2008

Psiconautica 5 Yerba Mate


Yerba Mate


Sustancia: Cafeína

Preparación: La experiencia me dice que la temperatura del agua es fundamental, no sólo en el logro del sabor sino también en la extracción de la cafeína. Sabor y acción farmacológica tienen una unión indisoluble en la yerba mate; una unión que hace imposible o muy difícil diferenciarlas, tendiendo un puente de continuidad entre placer gustativo y disfrute farmacofílico.

En la ingesta podemos señalar dos momentos diferentes: el primero comienza con la ingestión de los primeros sorbos y provoca un alivio de la abstinencia (o deseo) gracias a la degustación del sabor y la anticipación del efecto al que éste sabor está asociado. El segundo momento corresponde a la liberación gradual de cafeína y su acción farmacológica.

A diferencia del café, la yerba mate (tomada con el cacharro “mate” y bombilla) permite una liberación más gradual y prolongada de la cafeína, por lo que el efecto estimulante sobreviene dentro de los primeros 30m y no instantáneamente como en el caso del café.

Experiencia:

Me siento a tomar mate y escribir. A los 3 o 4 minutos siento la llegada de la cafeína, es mas suave que el café, lo que permite encauzar o dirigir la experiencia en mayor medida.

Los pensamientos van tomando un matiz positivo, siento energía y disponibilidad de hacer muchas cosas. Ocasionalmente me levanto para hacerlas, pero en esta oportunidad intento llevar el colocón a un estado introspectivo.

La cafeína provoca sensaciones de placer, no tan pronunciadas como en el café, pero mas constantes y extendidas al conjunto del cuerpo.

También una elevación del estado anímico que se traduce, en mi caso, en una confianza para hacer cosas y ejecutar proyectos. Esta confianza no tiene ningún matiz maníaco como sí podrían tener la cocaína, o las anfetaminas y metanfetaminas en algunos momentos, sino que la sensación de potencialidad ejecutiva no se despega demasiado de la probabilidad de efectivamente hacer las cosas que uno planea.

Comentarios.

Ya se ha comentado en otros lugares la identidad entre mateína y cafeína. Hecho que nos señala la decisiva importancia del método de administración en la farmacodinámica y farmacocinética de una sustancia y en el efecto subjetivo o psicoactivo que ésta puede provocar.

La liberación paulatina de cafeína que permite el mate (tomado en el cacharro) da una cualidad muy distinta a la experiencia, lo que a ojos del farmacófilo podría significar otra sustancia similar pero distinta. Quizás de ahí surge el equívoco de llamar a la droga del mate “mateína”.

Hasta donde yo sé, se desconoce la presencia de algún otro alcaloide o sustancia psicoactiva en el mate que pudiera provocar las variaciones subjetivas

Por otro lado, no es de subestimar la importancia de diferentes componentes de la yerba mate, sobretodo en lo que concierne a los abundantes elementos vitamínicos que podrían jugar un papel decisivo en el metabolismo y administración de la energía cafeínica.


Adicción al mate.

Cuando hablamos de adicción al mate debemos hacer algunas matizaciones. (acto de aclarar cosas cuando uno toma mate).
En primer lugar debemos despegar al mate de su principio activo (la cafeína), y esto por la razón antes comentada de que la forma de administración no es indiferente al efecto farmacológico global.
Dicho esto debemos señalar entonces que la cafeína es una sustancia que provoca un acostumbramiento físico particular que implica que ante la interrupción de su consumo el usuario tenga algunos efectos desagradables. (temblores, dolor de cabeza, mal humor)
Por otra parte la cafeína también manifiesta un alto grado de tolerancia y suele ser administrada en cantidades crecientes.
Ahora bien, estos efectos farmacológicos son mucho menos manifiestos en el consumo de yerba mate que en el café y no llegan a un umbral que el usuario califique normalmente como adicción sino como un deseo mas o menos intenso.
Igualmente los tomadores de mate no suelen aumentar significativamente la cantidad de consumo en la medida que los tomadores de café lo hacen, manifestando incluso rechazo ante las dosis mayores a las acostumbradas.
Por último llegamos a lo que a mi juicio es el elemento de mayor adictividad del consumo de mate y que es compartido por el tabaco en cigarro, la marihuana en porros y el comer compulsivo: la succión y actividad oral.
Es este elemento el que mayor potencial de dependencia y consumo compulsivo presenta independientemente de la sustancia consumida. Ha sido este elemento el que en mi experiencia personal más me ha costado al abandonar el hábito de fumar tabaco y porros, o en mi consumo excesivo de comida.
Sobre este elemento tiene el mate una gran ventaja sobre otros métodos de consumo de cafeína: es posible cebar el mate sin renovar la yerba y así seguir succionando y manteniendo la actividad oral sin tener que incrementar la cantidad de cafeína consumida.


Drogas a los niños

Es muy común dar mate a los niños en los países donde éste se toma. (Al igual que café en otros)

Por lo general suele darse "mate cocido" que es una infusión preparada con yerba mate y de menor concentración y que los niños suelen consumir con gusto y azucar.

Con la edad los sujetos suelen ir decantando hacia preparaciones de mate mas poderosas y generalmente sin azucar, aunque esto no es una regla absoluta.

Se considera que no es bueno darle demasiada cafeína a los niños y por lo generalse tiene encuenta su mayor sensibilidad ajustando cada persona su dosificación y periodicidad.

Psiconautica 4 Diazepam


Diazepam

Vía: Intramuscular

Dosis: desconocida (supongo dosis media)

Contexto: Hospital, espasmos musculares dolorosos.


Estoy en el hospital, sufro una terrible contractura con espasmos musculares increíblemente dolorosos en la zona del cuello.

El dolor me inmoviliza, lloro de impotencia. Estoy acorralado por el dolor.

Una enfermera (no recuerdo nada más de ella) se acerca y me administra una dosis intramuscular de diazepam.

Nunca esperé tanto un pinchazo.

En la medida que el diazepam penetra en mi circulación el dolor se atenúa transformándose gradualmente en un gran placer.

Las endorfinas vienen en mi rescate. Una ola de alivio y placer inunda mis tejidos, todos mis músculos tensos se relajan.

El mundo esta lejos. Cada vez más lejos. A una dimensión de distancia.

Todo lo externo se aleja suave y progresivamente, solo queda un núcleo indefinido, una dispersión de placer cobre la cual toda sensibilidad se corporiza.

Estoy feliz. Aliviado de mi terrible dolor que ya es un recuerdo lejano.

Pasan 10 minutos y dicen que me levante, que tengo que irme. La exploración de esta sensualidad no es relevante desde un punto de vista médico. Sólo les importa la queja llorosa del dolor en su mecánica de alivio. Les digo que no, que me dejen 5 minutos mas. Necesito experimentar este placer.

Vuelvo a casa y me acuesto en un sofá. Me fumo un porro de maría y el colocón recobra potencia. Esta vez el placer es mayor y menor la relajación muscular pero… ¡por dios! ¡que placer! Tanto como antes dolor. Olas de energía me envuelven como una manta y circulan por mi cuerpo. Sin diques, sin bloqueos ni murallas contra la sensibilidad.



domingo, 11 de mayo de 2008

Todos tienen Razón



“Todos tienen razón”. Dijo Wilhelm Reich.

“No!! NO PUEDE SER. No puede ser verdad!”

“Todo lo que hacemos lo demuestra, lo hace insoportable. La manera en que todo sucede”.

“Las cosas funcionan o no. Las naves vuelan o se caen”

“Hay UNA forma, UNA sustancia. UN elemento y diferentes visiones; y cada visión tiene su parte de verdad, pero razón superpuesta, indeterminación de lo real? No.”

“¿Existencias incomposibles, existencias no conmensurables? No.”

“Paralelas, transversales, opuestas o dialécticas… aún compartirían dimensión. Seria interiorizable bajo una unidad” “Puede ser..”

“Inalcanzable sí, pero no indeterminada. Ni inefable.”

Lo real, aquello que designamos como compartido desde todos los puntos y perspectivas soportables; se completa en el afuera.

Todos podemos tener razón con proposiciones contradictorias sobre el mismo objeto porque el objeto se completa en el afuera, las inferencias caen bajo la atracción de ese agujero negro, de ese centro in/gravitarorio de todas las causas y esencias

La locura y la falacia se aúnan y entrelazan con la verdad en una torsión de la frecuencia existencial de cualquier objeto. (¿materia o energía?)

Toda afirmación es cierta porque existe. Plena dimensión del pensamiento.

¿Pero la perspectiva no afirma un existente desde el cual se observa; en el cual uno se ubica?

Sí, pero la percepción es infinita y el entendimiento es limitado. ¿Donde está el átomo, que es una solidez, donde está el objeto?

Se cae, filtra infinitamente, siempre inaprensible, inefable.

Y ese allí, ese allí esta justo en el borde del silencio, la tenue inexistencia que afirma su presencia indubitable.

Aquello que debemos deshilar cuando pensamos.